Nunca sentirán la justicia las víctimas de la tragedia de Cromañón, los familiares de los 194 jóvenes que en 2004 fueron por rock y murieron en las llamas de la negligencia. Cualquier fallo del tribunal sería poco y razón suficiente, como ayer, de la furia de los corazones.
Reaccionó con
violencia un grupo de familiares porque los músicos de Callejeros fueron absueltos.
. Imágenes, acá
Callejeros había convocado
a la “fiesta” que terminó en incendio y los músicos deberían –dicen los
familiares- pagar por haber convocado al
rito pagano de rock y fuego. Para los jueces, no había pruebas de su
responsabilidad.
No era suficiente para
los familiares la condena de 20 años de cárcel a Omar Chabán, regente de
República Cromañón. En su local no se respetaban o se violaban a sabiendas
normas de seguridad que hubieran evitado la tragedia.
Tampoco alcanzaban
los 18 años para el manager de Callejeros u otros tantos para el comisario que
cobró coimas por habilitar a Cromañón. Querían más los familiares, a pesar de
las evidencias, y lo manifestaron a los golpes.
Más condenas. Más
penas. Más de algo que aliviara el dolor, que mitigara las imágenes de las
bengalas que, a pesar de las prohibiciones, encendieron las redes, provocaron
llamas, intoxicación y muerte. Puertas cerradas a cal y canto, cuando debían
abrirse de par en par.
Una mezcla de
sensación de injusticia por los hechos y por tradición. Ausente por varias
generaciones de su piel, la Justicia no ha sido pródiga con las familias, con
las víctimas de Cromañón, pero sobre todo con las clases medias bajas y populares
que escuchan a Callejeros.
Sobre ellos, sobre
los jueces, los poderes, la ira de quien coloca el corazón delante de las
razones, apenas por supervivencia.
Espero sus comentarios y también sus visitas a mi blog en Atina Chile.

Primero te contestaré como madre. Si yo perdiera un hijo así, no pediría cabezas, yo misma las iría a arrancar. En México pasó algo muy parecido, fue en la discoteca News Divine. Ya transcurrió un año y no se ha hecho justicia; sigue la investigación y los interrogatorios. Tanto allá como aquí se trata de un acto de impunidad que lo único que buscan es tapar un mal mayor.